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El 4 de abril de 1948 Winston Smith comienza a cavar su propia tumba. Este es el día que empieza  plasmar sus pensamientos sobre un libro en blanco. Sobre sus páginas tratará de reflejar aquello que le rodea y le desconcierta. La antigua Inglaterra forma parte de una vasta extensión de terreno que recibe el nombre de Oceanía (América, Australia, Gran Bretaña y el sur de África) y que se encuentra en constante guerra, pero la pregunta es: ¿contra quién? A veces interesa decir que es con Eurasia (la absorción de Europa por parte de la Unión Soviética) pero otras veces con Asia Oriental (China, Japón e Indochina). La Historia cambia según interese, no hay un conocimiento certero del pasado sino que todo depende del Partido, que en uno de sus eslóganes afirma: “El que controla el pasado, controla también el futuro. El que controle el presente, controla el pasado”. Control y vigilancia es el mantra de este Estado que organiza hasta los más mínimos detalles de su sociedad y a todos sus niveles provocando que ésta sea altamente maleable. Se puede hablar de dos grandes grupos sociales: los miembros del Partido Único y los “proles”. A pesar de sus notables diferencias, ambos se someten a la estricta mirada del Gran Hermano a través de las telepantallas repartidas por toda la ciudad, en las casas, en los cafés y en los puestos de trabajo. Nada escapa a su mirada: “El Gran Hermano te vigila”, dicen los enormes carteles en las calles de Londres. Lograr la estandarización de la sociedad es el objetivo primordial, para ello se crea a un gran enemigo, Goldstein, para que todos los individuos se vuelquen contra él, así la comunicación se dirige a incitar al odio. El que más grite cuando salga la cara del enemigo en las enormes pantallas, mejor. Todos quedan anestesiados y en un estado de letargo cuando su “líder” habla. La megafonía que sonaba día y noche no hacía más que proclamar los logros del Estado: el aumento de producción o las victorias del frente desplegado en el Sáhara. En las tres partes que componen esta obra, son inevitables las reminiscencias históricas: el racionamiento de la comida como en Cuba, el uso de la propaganda como en la Alemania nazi, la identificación del Partido y El Estado en la URSS, los Planes Trienales como los Planes Quinquenales estalinistas o la Ginebra de la Victoria con el tradicional vodka ruso.

La actividad del protagonista se desarrolla en el Ministerio de la Verdad lo cual resulta paradójico porque, ¿cuál es la verdad?,  la que el Estado desea contar. “La mentira se convierte en verdad para volver a convertirse en mentira”. Winston se esfuerza diariamente por reescribir los artículos que aparecen en el Times. Lo lógico sería pensar que aunque se reescribiese la Historia, la gente sabría lo que verdaderamente ha ocurrido porque es lo que han vivido, pero en este caso no es así, todos creen palabra por palabra lo que les dicen “desde arriba”. Cabría preguntarse a qué se debe semejante sumisión, pues bien la respuesta es sencilla: desde pequeños, los ciudadanos son sometidos a todo tipo de mensajes propagandísticos que les invitan a sospechar de todo aquel que se encuentra a su alrededor, no hay pudor en mostrar las imágenes de traidores que son ahorcados y fusilados, ante las cuales niños, jóvenes y adultos jalean de forma exacerbada.

Dos aspectos muy destacables de la narración y que me han llamado especialmente la atención son: la abolición de las relaciones sociales y la eliminación de toda expresión artística. En cuanto a la primera, el hecho de iniciar una conversación, especialmente si es con una persona del sexo opuesto, es susceptible de ser considerada como crimental, porque como es lógico cuando dos personas comienzan a charlar pueden surgir pensamientos o reflexiones privadas como el anhelo de libertad, los recuerdos o dar lugar a lo que denominan como “desviaciones” y que dificultad la creación de un pensamiento homogéneo. La segunda es especialmente frustrante, no es posible expresarse de forma libre. Libros, música, pinturas etc. no existen creándose así, una sociedad carente de inspiración y cuya mente queda atrofiada. Reflejo de ello es el ambiente decadente y lúgubre de las calles de la ciudad. La más mínima expresión de sentimientos provoca emoción en Winston, como cuando ve a una de las “proles” cantar mientras tiende su ropa. Sus sentimientos son lo único que le queda porque de cara al exterior debe mostrarse como un gran patriota. Otro aspecto importante es la creación del “neolenguaje”: una nueva forma de comunicación que implica la eliminación de otros significados más allá de la propia palabra. Empobreciendo, delimitando y reduciendo el rico vocabulario inglés. Este es un arduo trabajo cuyo culmen se encontraría en el 2050, cuando sólo se empleasen las palabras de la neolengua.

El ambiente de histeria que se respira en la novela, que para nosotros parece pernicioso, y que surge como resultado de tanta represión, es de lo más deseable para alimentar el espíritu guerrillero. Además, ensalzan una guerra que no es real y luchan contra enemigos inexistentes. “La guerra no se hace para ganarla sino para que sea continua”.

Winston y Julia acaba inevitablemente siendo arrestados. Son descubiertos, pero no porque hayan sido descuidados sino que han sido otros, que en principio les ayudaron, quienes avisan a las autoridades policiales. Ninguno teme lo que les pueda ocurrir pues sabían desde el principio que se estaban arriesgando a ser descubiertos.     
A partir de entonces, los miembros del Partido Interno se esfuerzan en hacer cambiar la opinión de los “disidentes”. Finalmente tras ser torturado de diferentes maneras: con descargas eléctricas, estiramientos del cuerpo inhumanos o con su peor pesadilla desde la infancia: las ratas, y siendo tratado como un auténtico despojo humano consiguen hacerle cambiar de opinión. Finalmente ha sido “reformado”. A partir de entonces, Winston toma conciencia de que durante cuarenta años ha vivido en una especie de exilio que le impedía amar al Gran Hermano. Así toda ansia de cambio o evolución queda frenada en favor del pensamiento único.

 

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Stalin, Lenin y Trotsky

La semejanza que comparte con la sátira política en clave de fábula, Rebelión en la granja, es el reflejo de la actitud antitotalitaria de Orwell tanto anticomunista como antifascista. Aunque el estilo de ambas obras es bien distinto, ya que ésta, protagonizada por animales, tiene un carácter más artificioso y simbólico. Cada uno de sus personajes se identifica con los dirigentes soviéticos: Trotsky, Stalin, Lenin etc. En esta obra ya esboza algunos de los temas que posteriormente tratará con mayor profundidad en 1984: la manipulación de la verdad histórica, la amenaza del totalitarismo, la eliminación de la voluntad del individuo y su sometimiento al Estado, la desaparición de la libertad de prensa y movimiento etc. La presentación de dos personajes antagonistas es también un elemento común en ellas: El Gran Hermano frente a Goldstein y Napoleón frente a Snowball.

También hay que tener en cuenta algunos ensayos que realiza en los años previos, y que ayudan a  entender cómo es el pensamiento orwelliano: Notas sobre el nacionalismo y La política y la lengua inglesa, preludio del desarrollo de la Neolengua, y en donde se hace patente su teoría sobre la manipulación de los políticos del lenguaje para ocultar sus fines brutales. La prevención de la Literatura explica el tremendo peso que tiene la censura y el totalitarismo sobre quehacer del periodista y del escritor.

La errónea concepción de que esta obra trata de predecir cómo sería el mundo en 1984 ha perseguido a la novela en su más de medio siglo de existencia. El título es resultado del azar y de las presiones editoriales, ya que Orwell quería que recibiese el nombre de El último hombre en Europa, pero una alteración en la cifras del año 1948, acabó dando nombre a esta novela. Su influencia y su interés son incontestables. De hecho, algunos de los conceptos que aparecen en sus páginas son empleados actualmente, y ni que decir tiene la importancia que ha cobrado el término de Gran Hermano, dando lugar a un reality show con innumerables seguidores en todo el mundo. Pero si se profundiza en la obra de Orwell y en su biografía, resulta evidente que esta obra es un reflejo de su propia experiencia vital, es más, se pueden observar numerosas semejanzas con el protagonista. Además, sus personajes se erigen como mediadores entre la realidad y los lectores, otorgándoles de tal forma una tremenda fuerza difícil de encontrar en otras obras.   

Es un trabajo muy completo que incita a una profunda reflexión, por eso son muchos los estudios que se han realizado sobre 1984, dando lugar a multitud de diferentes interpretaciones. Sin embargo, muchos autores coinciden en catalogarla como una obra que refleja una distopía, en ella se crea un mundo irreal y ficticio en el que, muy al contrario de las utopías, su carácter es perverso y malvado. La distopía surge como fruto de una amenaza que tiene su origen en la realidad, en este caso con el avance y extensión de los totalitarismos.

 

penelope y las doce criadasEn las páginas de esta obra, Penélope, mujer de Ulises, cuenta en primera persona su vida diaria y los sentimientos que recorren su mente mientras espera el regreso de su marido a Ítaca. Margaret Atwood, es la encargada de reescribir este mito clásico desde una nueva perspectiva. Canadiense nacida en 1939, ha consagrado su vida tanto a la docencia, impartiendo clases de Literatura inglesa en la Universidad; como a  escribir obras de ficción, para niños, ensayos o poesías. Con más de cuarenta obras en su haber, ha sido premiada en varios certámenes como en el Premio Booker con El asesino ciego, y nominada al Premio Nobel de Literatura

La obra homérica sufre una  vuelta de tuerca y se centra en torno a dos cuestiones. ¿Por qué se ahorcó a las doncellas? y ¿cuáles eran las intenciones de Penélope?. En los veintinueve capítulos y el prólogo que conforman este libro, se trata de dar respuesta a ambos interrogantes. En esta especie de diario, se intercalan no solo episodios de la vida de Penélope, desde su boda hasta el regreso de Ulises, sino también los pensamientos de las criadas, a través de los coros.    

Si por algo se caracteriza esta obra es por su sencillez y claridad. Margaret Atwood, adecúa el estilo para que esta obra pueda dirigirse a todos los públicos. La orginalidad del relato se basa en que Penélope desde el Hades, puesto que ya ha fallecido,  dialoga directamente con el lector, le explica paso a paso sus dificultades, miedos y sentimientos; además, aprovecha la ocasión para aclarar viejos mitos.               

Un libro entretenido y que engancha es lo que nos presenta esta canadiense. Desde su comienzo, con varios versos que proceden de la Odisea, uno comprende perfectamente la temática y lo que la autora pretende transmitir. Aunque esta visión, ciertamente reduccionista pues se basa en Penélope y las criadas, ha sido criticada por algunos por excesivamente feminista; sin embargo, a mí me parece una reinterpretación magnífica e inédita.

Canadá

Truman Capote junto a Harper Lee

Lo que más suele intrigar de todo el asunto, son las razones que llevaron a un escritor, que ya había conseguido alcanzar cierto éxito con “Otras voces” o “Desayuno en Tiffany’s”,  a recluirse en un pueblo de Kansas durante siete años para recapitular los hechos de este crimen. Sin lugar a dudas, Capote no buscaba destacar por su estilo sino más bien desarrollar su faceta periodística, así que decidió vivir como un ciudadano más junto a la escritora de “Matar a un ruiseñor”, Harper Lee, e ir recorriendo el pueblo para entrevistar a cualquier persona que pudiese ofrecerles algún dato relevante sobre el asunto.

Un hombre acostumbrado a la gran urbe de Nueva York, tuvo ciertas dificultades para adaptarse a un pueblo  recóndito como éste. Desde el asesinato, los habitantes desconfiaban de cualquier desconocido y Capote lo era. Además tenía un carácter muy peculiar que no siempre era aceptado por todos. Pero finalmente consiguió ganarse  la simpatía de algunas personas, y muy especialmente de los dos asesinos a los que estuvo entrevistando constantemente durante su estancia en la cárcel hasta su ejecución.

Con esta obra alcanzó un elevadísimo prestigio, de hecho él mismo determinó que había creado un nuevo género: la novela de no ficción o novela testimonio. Pero no supo llevar tanto éxito, de manera que acabó con serios problemas de alcoholismo y drogadicción que terminaron con su vida.

Han sido varias las adaptaciones de esta novela única. La primera adaptación con nombre homónimo apareció en 1967, y  la segunda de la mano de Harold Ramis en 2005.  En este mismo año, se presentó otra que recibió el título de Truman Capote, y que le valió el merecidísimo Oscar de mejor actor a Philip Seymour Hoffman (aunque había sido nominada en otras cuatro categorías). Por útimo, en 2007 llegó a los cines Infamous de Douglas McGrath.

Este es el tráiler de la película nominada a cinco Oscar:

Truman Capote

Truman Capote

Hablar del libro A sangre fría es lo mismo que hablar del denominado Nuevo Periodismo, en el que las fronteras entre la Literatura y el Periodismo se difuminan, hasta tal punto, que acaban por no distinguirse. Las obras que pertenecen a este género se convierten en extensos reportajes. En este caso, 318 páginas en las que se relata minuciosamente la historia que envuelve el asesinato de la familia Clutter.  

Capote decidió tirar del hilo de la noticia titulada como el crimen de Halcomb y que apareció en las páginas The New York Times el 16 de noviembre de 1959. Así que fue enviado por el periódico para el que trabajaba, The New Yorker,  para reconstruir cada detalle de los miembros de la familia, la casa, los vecinos e incluso de los propios asesinos.

Parece una novela de suspense con una trama inimaginable, pero la verdad es que está basada en un hecho real. En el múltiple asesinato realizado por Dick (Richard Eugene Hickock ) y Perry (Perry Edward Smith). Dos exconvictos que decidieron atacar al prototipo de familia norteamericana  formada por los padres: Herbert William y Bonnie Clutter, y los dos hijos que continuaban residiendo con ellos: Nancy Mae y Kenyon Neal. Ambos querían hacerse con la caja fuerte que contenía diez mil dólares, y que supuestamente se encontraba escondida en el hogar; o eso es lo que le había hecho creer Floyd Wells, un antiguo empleado de la familia a Dick, su compañero de celda. Sin embargo, Dick y Perry se encontraron con un panorama bien distinto, pues en la casa no existía semejante cantidad. Al no hallar absolutamente nada, y tratando de eliminar a cualquier testigo de su “hazaña”, perpetraron una auténtica masacre.

 Un avión con una treintena de niños ingleses que sobrevuela el océano es atacado, son tiempos de guerra. La Segunda Guerra Mundial ha hecho mella en muchos países y ha diezmado el optimismo en la  sociedad y la restauración del orden.

Los supervivientes son niños de entre seis y doce años que deben vivir en una isla desierta. Lo que al principio parece una divertida aventura, en la que pueden hacer lo que les venga en gana, ya que no hay adultos que les digan lo que pueden o no pueden hacer. Pero poco a poco empieza a ser un caos. Impera la anarquía. No hay normas o leyes que organicen su nuevo estado de náufragos, aunque todos acaban siguiendo a uno de los niños, Ralph, quién introduce una serie de ritos que los demás deben seguir para  mantener una cierta estabilidad. La parte más racional, está encarnada por Piggy. Nunca le toman en serio y se burlan de él; pero en realidad sus ideas son las más acertadas y coherentes.
Conforme las dificultades van aumentando, comienza a gestarse la fragmentación en dos grupos diferentes. Al mando de uno Ralph, mantiene las normas, es sensato y cabal; mientras que en el otro está  Jack, que lidera como un auténtico déspota. En esta novela coral, cada personaje representa una determinada actitud; de esta manera se crean contrastes que enriquecen en gran medida la narración.

La paradoja de esta fábula moral es principalmente el hecho de que unos niños, inocentes a priori, son capaces de comportarse de forma salvaje y despiadada. Es una reflexión muy interesante sobre la evolución del comportamiento de los niños en una situación de libertad ilimitada y carente de obligaciones. La lucha entre los dos bandos se va haciendo cada vez mayor hasta tener unas consecuencias terribles.
La tesis de Golding basada en que el mal es connatural a la condición humana se encuentra presente en cada una de sus páginas. Sigue la teoría de Hobbes basada en que el hombre vive una guerra contra todos, sustentado en buena medida, por el miedo hacia los demás; pero nuestra racionalidad debe imponerse y encauzar la situación.     

En 1983 esta obra hizo que el británico William Golding (1911 – 1993) fuese reconocido con el Premio Nobel de Literatura y actualmente se considera un clásico de la Literatura,  incluso ha llegado a las grandes pantallas primero de la mano de Peter Brook en 1963 y después de Harry Hook en 1990. A continuación podéis ver un pequeño fragmento de esta última:

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Grupos que hacen su peculiar interpretación de libros como: El maestro y Margarita, El retorno del rey, 1984, Annabel Lee, El señor de las moscas o Los viajes de Gulliver.

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