La novela de detectives es sin lugar a dudas un género muy laureado por los lectores, no sólo por sus complicadas tramas sino también por la recreación de ambientes siniestros y misteriosos, pero sobre todo, por sus protagonistas: los detectives. Ian Rankin ha sabido explotar a su personaje  John Rebus, un cascarrabias y solitario investigador que aparece en diez de sus novelas, ambientadas en su Escocia natal, y en donde Rebus debe resolver casos de lo más variopintos.

Recientemente ha recibido el premio Pepe Carvalho -detective patrio creado en los setetenta por Vázquez Montalbán– en el festival de novela negra de la Ciudad Condal.
Según afirmó el director del certamen, Paco Camarasa, Rankin ha sido galardonado por “recoger la tradición británica de narrativa policial y actualizarla a nuestros tiempos”, y para “pedirle que nos devuelva” a Rebus, Esta petición se debe a que en su última novela “Música de adiós” no aparece el conocido personaje con el que ha cosechado grandes éxitos.  Aunque el escritor bromea diciendo: “He conseguido fama gracias a mi reputación de apurado realismo. En Escocia los detectives se ven forzados a jubilarse a los 60. No lo sabía, me lo dijo un amigo policía, y no tuve más remedio que jubilar a Rebus”. Sin embargo, para alivio de sus lectores, aseguró: “que esté jubilado no quiere decir que no pueda continuar sus historias. Ahora ayudará a la policía como simple ciudadano. Los personajes mueren cuando te aburres con ellos o ya no tienes nada nuevo que descubrir, y esto todavía no ha pasado”. 

 

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