Maya Angelou (4 de abril de 1928- Sant Louis)  es una de las voces más aclamadas de la literatura contemporánea. Firme defonsora de los demócratas estadounidenses y devota creyente de que la igualdad entre personas de distinta raza es posible. Es el típico ejemplo de mujer hecha a sí misma, que sabe lo que quiere y lucha por conseguirlo. Sus obras, son reflejo de su vida, de su lucha contra las dificultades y su superación. “Sé porqué el pájaro enjaulado canta” (1970) es la autobiografía de una mujer atormentada por su pasado pero que mantiene el optimismo en el futuro. En un entrevista con Oprah reflejó exactamente ese espíritu idealista: “He aprendido que por malo que parezca lo que ocurra; por malo que parezca el día de hoy, la vida sigue, y mañana será mejor”.   

Esta es la elegía, recitada por la actriz Queen Latifah durante el tributo realizado al cantante el 7 de julio de 2009 en el Staples Center de Los Angeles (California), que Angelou creó para homenajear póstumamente al cantante:

 LO TUVIMOS  

 Amados, ahora que sabemos que no sabemos nada
Ahora que nuestra estrella radiante y brillante
se ha esfumado de nuestras manos
como una brisa de viento de verano.

 Sin notarlo, nuestro querido amor puede escaparse de nuestro abrazo.
Cantando nuestras canciones entre las estrellas
y danzando nuestros bailes en la cara de la luna.
 
En el momento en que supimos que Michael partió, no supimos nada.
Ningún reloj nos puede decir la hora
y ningún océano puede formar olas ante la abrupta ausencia de nuestro tesoro.
 
Aunque somos muchos, cada uno de nosotros sufre a solas, herido a solas
Sólo al manifestar nuestra confusión podremos recordar
que él fue un regalo para todos nosotros
y que nosotros lo tuvimos.
 
Llegó a nosotros por el Creador,
derrochando su creatividad en abundancia.
A pesar de la angustia,
su vida estuvo envuelta en amor, el amor a la familia
y sobrevivió e hizo mucho más que eso.
 
Él se desenvolvió con pasión y compasión, amor y estilo.
Nosotros lo tuvimos,
supiéramos o no quién era,
él fue nuestro y nosotros fuimos suyos.
 
Nosotros lo tuvimos, hermoso, deleitando nuestros ojos.
Con su sombrero, inclinado sobre su ceja,
y se paró sobre los dedos de sus pies para todos nosotros  
y reímos y agitamos nuestros pies por él.
 Nos hechizó con su pasión porque él no tenía nada. 
Él nos dio todo lo que poseía.
 
 Hoy en Tokio,
a los pies de la torre Eiffel,
en la plaza de la estrella negra en Ghana,
en Johannesburgo,
en Pittsburg,
en Birmingham,
Alabama
y en Birmingham Inglaterra,
extrañamos a Michael Jackson.
 
Pero sabemos que nosotros lo tuvimos
Y nosotros somos el mundo.
      

  

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