Si alguien supo retratar a la sociedad norteamericana del siglo XX y parte del XXI, ese es Norman Mailer (31 de enero de 1923-10 de noviembre de 2007). Hombre polifacético donde los haya: novelista, ensayista, periodista, dramaturgo, guionista de cine- en Más allá de la ley y Salvaje 90-, creador del Nuevo Periodismo junto a Capote y otros escritores, biógrafo de Marylin Monroe o Picasso, y un largo etcétera.

Inició sus estudios universitarios como ingeniero aeronáutico, aunque enseguida mostró su pasión por la literatura. Sirvió a la Armada norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, al igual que Salinger, del que dijo que “fue la mente más grande que se haya quedado en la escuela secundaria”. Plasmó la guerra en las páginas de “Los desnudos y los muertos” (1948). Posteriormente escribió “Costa bárbara” (1951) y “El parque de los ciervos” (1955). Realizó una dura crítica social, que apareció en sus ensayos: “El negro blanco” (1958) y “Advertencias para mí mismo” (1959). Éstas son sólo algunas de sus obras, porque su producción literaria es extensísima. Pero sin duda hay que destacar las novelas que le valieron el premio Pulitzer: “Los ejércitos de la noche” y once años después, por “La canción del verdugo”. Su pluma es afilada y sus palabras el azote de las conciencias norteamericanas, hablando del feminismo, la CIA o la Guerra de Vietnam.  Por eso cuenta con muchos seguidores y detractores.

También se encargó de narrar la llegada del hombre a la Luna por encargo de la revista Life:
“Embestida, destripada, descuartizada, retorcida, golpeada, una tierra de desiertos en forma de círculos de 80 y hasta 130 kilómetros a través, una tierra de anillos montañosos, algunos más altos que el Himalaya, una tierra de recovecos huecos y cráteres interminables, cráteres dentro de cráteres, que, a su vez, residían dentro de otros cráteres que vivían en el borde montañoso de cráteres enormes, cráteres minúsculos y cráteres de 1,5 kilómetros de profundidad, cráteres tan grandes que el Gran Cañón del Colorado cabría en ellos, como un cráter dentro de un cráter”.

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