Un 25 de enero de 1882 nacía en Londres Virginia Woolf.  La verdad es que sus circunstancias familiares eran más que propicias para que se dedicase a la Literatura, pues su padre se dedicaba a editar algunos libros y a elaborar críticas literarias. Además, no quiso que acudiese a la escuela, sino que él mismo se encargó de su educación. Una parte muy importante de las lecciones que impartía era extraída de la nutrida biblioteca que tenía su padre, Sir Leslie Stephen. Cuando éste falleció, Virginia contaba con 22 años y decidió seguir los pasos de su padre escribiendo críticas para el suplemento literario del Times o en el diario The Guardian, que fueron recopiladas más tarde bajo el nombre de “El lector común” y “El lector común. Segunda serie”. En ellas  enumeraba algunas de las deficiencias y errores de la literatura decimonónica, como por ejemplo su extremo análisis de detalles demasiado irrelevantes como la comida que tomaban, las vestimentas que usaban o lo que hacían los personajes, en lugar de centrarse en sus sentimientos y emociones. Además se atrevió a valorar obras de grandes autores como Defoe, Thomas Hardy, Joseph Conrad o las hermanas Brönte.

Tiempo después, consideró la idea de convertirse en la narradora de sus propias obras, en las que trataría de romper los cánones de la época. “Mr. Dalloway” y “Alfaro” fueron dos obras muy elogiadas. Aunque más tarde llegarían “Orlando” y “Las olas” que la encumbrarían como una de las mejores escritoras en lengua inglesa. No menos importante es su producción de ensayos en los que reflexiona sobre la situación de la mujer.  

Para conmemorar el aniversario de la escritora, en Avilés se realiza hoy un taller que se centrará en su ensayo sobre la mujer: “Una habitación propia”. El curso apodado como “imprescindibles del género” se llevará a cabo en la Casa de Encuentros de la Mujer de Avilés, y será impartido por la doctora en filología inglesa y profesora del seminario de estudios de la Mujer en la Universidad de Oviedo, Isabel Carrera Suárez.

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