Un 19 de enero de 1809 nacía el maestro del relato corto, Edgar Allan Poe. Al igual que sus obras, su vida está llena de misterio e interrogantes. Él mismo decía: “mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; es un honesto deseo de futuro”.

Para muchos, su forma de ser era incomprensible; pero él, fomentaba su faceta más oscura para ayudar a la venta de sus obras. No pudo saborear el éxito en vida, pero sí tras su muerte- a la que veía como una etapa más, algo natural a lo que no se debía temer, “a la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa”.

Sus relatos han sido fuente de inspiración para muchos otros autores, como por ejemplo el mago del terror Stephen King. El poeta Walt Whitman, que ya ha aparecido en anteriores publicaciones, dijo de Poe en el ensayo titulado “Edgar Poe’s Significance “, algo así como que Poe era un gran escritor, capaz de crear obras de enorme belleza técnica y abstracta. Con una incorregible tendencia a los temas nocturnos y con un subterfugio demoniaco detrás de cada página. Todo ello lleva a que exista un indescriptible magnetismo hacia su obra.  

 Es conocido por sus relatos, aunque también trabajó para el Southern Baltimore Messenger y escribió numerosos ensayos y poemas, aunque su precaria situación económica le forzó a dedicar más tiempo a sus relatos, que a fin de cuentas eran los que más tirón tenían. Aun así, consideraba la poesía el mejor medio para la expresión. En cada verso de sus poemas se imprime esa visión pesimista y oscura, especialmente en su gran poema “El cuervo”.

La única novela de este autor, “La narración de Arthur Gordon Pym” (1838), ha sido recientemente ilustrada por el artista argentino Luis Scafati. Ésta es una pequeña muestra:

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