Mark Twain decía que llega un momento en la vida de todo chico en que le domina un deseo terrible de buscar un tesoro.  Y parece que eso mismo fue lo que quiso plasmar en esta historia ágil y entretenida, centrada en la vida de un niño de 12 años, que al igual que su creador, vivía cerca de las orillas del río Mississippi, lo que supone que el paisaje sea retratado con un gran detalle. Toda la historia está inspirada en la infancia del autor.

Tom Sawyer está constantemente haciendo travesuras y metiéndose en líos junto a su fiel amigo Huck Finn: huyen a una isla desierta para ser piratas, presencian el crimen del médico local, se pierden en una cueva, van a su propio funeral… esto es sólo el principio de lo que se puede encontrar en las páginas de este libro.

Esta novela ha sido considerada como juvenil, aunque creo que podría ser para cualquier tipo de edad porque en el fondo lo que hace es trasladarnos al mundo de un niño con una gran imaginación, siempre dispuesto a embarcarse en nuevas aventuras. La trama no es muy compleja, sin embargo Twain sí que quiso dotar de mayor profundidad a los múltiples personajes que acompañan a Tom Sawyer.  

El contenido de carácter moral también está presente, hace una crítica a la hipocresía de los adultos frente a la sinceridad infantil. Enseña a través del humor a ver la parte más optimista de todo lo que ocurre en la vida.

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