Walt Whitman es uno de los grandes representantes de la poesía norteamericana. Nació en 1819 en Huntington (Nueva York) en el seno de una familia muy humilde. Esto le obligó a trabajar siendo todavía un niño en una imprenta como aprendiz de tipógrafo, lo que sin lugar a dudas influyó en su posterior trayectoria periodística y literaria.

Su experiencia vital se traslada al papel en forma de poesía. Este precioso poema es un canto a la vida, al aprendizaje y a la singularidad de cada persona. En él , todo se conjuga excepcionalmente, sin grandes artificios estéticos, incluso prescinde de las estrofas y apuesta por el verso libre. Nos invita a no rendirnos, a trabajar duro para construir un mejor mañana. A embarcarnos en ese duro, aunque apasionante, viaje que es la vida. Agarrarnos a cada día con toda la fuerza posible para exprimir lo mejor de cada momento. Este poema es ante todo inspirador. Un sabio consejo capaz de perdurar a lo largo del tiempo.

 De este poema, surgió el nombre de la película de “El club de los poetas muertos”  (1989), dirigida por Peter Weir. En la que aparece un fragmento del poema ¡Oh, capitán!. Pero esta no es la única mención que se ha hecho del poeta, Federico García Lorca llegó a dedicarle una oda en su libro poeta en Nueva York.  

 

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Versión de: Leandro Wolfson

 

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