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J. Rudyard Kipling

El 30 de diciembre de 1865 nació Rudyard Kipling, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1907, convirtiéndose así, en el primer británico galardonado con este premio.       
Nació en la India, concretamente en Bombay,  en la época que ésta era una colonia británica. Situación que quiso reflejar en muchos de sus escritos,  en los que hablaba de todo lo que se vivía en su tierra y en Birmania, también centró su atención en la vida de los soldados allí desplazados y en general de las costumbres de los ciudadanos. Por todo ello, ha sido considerado como “el poeta del Imperio”, un verdadero patriota, que exalta los valores positivos de la cultura inglesa, como se muestra en toda su producción literaria.

Su vertiente de poeta fue la más laureada, de hecho se le ofreció el premio nacional de poesía Poet Laureateship en 1895,   la Order of Merit y el título de Sir  de la Orden del Imperio Británico por Eduardo VII, pero él los declinó.

El libro que ha hecho que pase a la historia de la Literatura es: “El libro de la selva” compuesto por los relatos “Muchas fantasías”, “El libro de las tierras vírgenes” y “El segundo libro de las tierras vírgenes .

También destacan relatos y novelas como “La Luz que se apaga”, “Capitanes intrépidos” o “Kim de la India”. Además cultivó la poética con “Baladas del cuartel”, “Las cinco naciones” y “Cancioncillas del departamento”; y “Algo de mí mismo”, que se publicó póstumamente.

Para mí, lo mejor de este autor es el poema que reflexiona sobre la condición del hombre:

SI

Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila
cuando todo a tu lado es causa perdida;
si tienes en tí mismo una fe que te niegan
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan;
si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si engañado, no engañas;
si no buscas mas odio que el odio que te tengan…

Si eres bueno y no finges ser mejor de lo eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano.

Si tropiezas al triunfo; si llega tu derrota
y a los dos impostores los tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado
a pesar del sofisma del orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea
sin decir a nadie de lo que es y lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga
y se agarren contigo cuando no queda nada;
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.

Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ni uno te precisa.

Si llenas el minuto inolvidable y cierto
de sesenta segundos que te lleven al cielo…
todo lo de esta tierra será de tu dominio
y mucho más aún: serás hombre, hijo mío

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