PRIMERA PARTE

Escena de la película El Talento de Mr. Ripley (1999)

¿Quién no ha tenido la sensación de que le siguen por la calle? En la mayoría de los casos, esa sensación suele ser falsa. Pero ante la duda, apretamos el paso y vemos qué pasa.Tom Ripley, hizo exactamente lo mismo por las calles de Nueva York. Sentía que alguien le seguía, pero debía cerciorarse. Así que optó por refugiarse en un bar y esperar a ver si alguien entraba. Efectivamente, un hombre entró a los pocos minutos. Aunque podría haber sido un cliente más, éste enseguida se acercó al lugar donde se encontraba Ripley, y se presentó. Era Mister Greenleaf, el padre de su viejo conocido Dickie. Le buscaba para pedirle un favor, pero no uno cualquiera, sino una propuesta que sorprendió muchísimo a Ripley.  Le preguntó si estaría dispuesto a viajar a Europa para convencer a su hijo de que regresase a Estados Unidos.

No pasó mucho tiempo hasta que el joven decidió embarcarse en semejante aventura; eso sí, con todos los gastos cubiertos. Era el sueño de cualquier estafador, que trataba de sortear los problemas con la ley, y que pretendía hacer dinero a través del engaño.

Se propuso hacer de este episodio, el punto de partida de su nueva vida, aunque sus constantes  inseguridades,  no le ayudaron en absoluto. Quería dejar atrás toda mediocridad, quería convertirse en la persona que no había podido ser en La Gran Manzana

Mongibello era donde se encontraba Dickie. Un típico pueblo mediterráneo de la costa italiana. Perfecto para la vida bohemia que le gustaba llevar al hijo de Greenleaf.  En donde nada ni nadie le molestaba para dedicarse a lo que más le gustaba: la pintura. Allí también conoció a Marge, otra norteamericana con la que compartía su tiempo. Enseguida Ripley se convirtió en un buen amigo para ambos, aunque Marge en ocasiones dudaba de las verdaderas intenciones del recién llegado, principalmente por la obsesión cada vez mayor de Ripley con Dickie, y la muestra de celos por la  relación que tenían Dickie y ella.

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