
La novela de detectives es sin lugar a dudas un género muy laureado por los lectores, no sólo por sus complicadas tramas sino también por la recreación de ambientes siniestros y misteriosos, pero sobre todo, por sus protagonistas: los detectives. Ian Rankin ha sabido explotar a su personaje John Rebus, un cascarrabias y solitario investigador que aparece en diez de sus novelas, ambientadas en su Escocia natal, y en donde Rebus debe resolver casos de lo más variopintos.
Recientemente ha recibido el premio Pepe Carvalho -detective patrio creado en los setetenta por Vázquez Montalbán- en el festival de novela negra de la Ciudad Condal.
Según afirmó el director del certamen, Paco Camarasa, Rankin ha sido galardonado por “recoger la tradición británica de narrativa policial y actualizarla a nuestros tiempos”, y para “pedirle que nos devuelva” a Rebus, Esta petición se debe a que en su última novela “Música de adiós” no aparece el conocido personaje con el que ha cosechado grandes éxitos. Aunque el escritor bromea diciendo: “He conseguido fama gracias a mi reputación de apurado realismo. En Escocia los detectives se ven forzados a jubilarse a los 60. No lo sabía, me lo dijo un amigo policía, y no tuve más remedio que jubilar a Rebus”. Sin embargo, para alivio de sus lectores, aseguró: “que esté jubilado no quiere decir que no pueda continuar sus historias. Ahora ayudará a la policía como simple ciudadano. Los personajes mueren cuando te aburres con ellos o ya no tienes nada nuevo que descubrir, y esto todavía no ha pasado”.



Christopher Marlowe (1564–1593) vivió durante la misma época que



